
Un padecimiento inútil, una canción sentida que se escribe entre sombras, y una lágrima que se escapa y cae sobre el papel. Así empezó la oda al espejismo, y se fue escribiendo cada vez más desgarrada y triste…
Muere y revive una idea, nace y se suicida la piel, queriendo mudar más pronto de lo debido, para así borrar las huellas… Pero vaya con qué profundidad se adentraron, parecen haber traspasando incluso los huesos, parecen haber escrito un nombre en fuego y con el cincel de los mismísimos dioses…
Y la copa se ha vaciado en su propio vacío, en el propio faltante la copa pretende hallar lo que busca y busca desesperadamente, nunca se sacia, nunca acepta una sola gota… Yo la miro con desesperanza, con fatal augurio en la mirada. “Así te vas a quedar”, le digo, y así me quedo viéndote mientras la composición termina de ser hecha…
Una pieza que parece interminable, construcción tortuosa entre puñal que entra lentamente al corazón y lágrimas saladas que se inmergen en la nueva herida causando un dolor indescriptible…
Muero un poco y revivo otra vez, me encierro y salgo de nuevo a la vista de sol, aunque mis ojos parecen no aguantarlo… Como en guardián de tus sueños me convertí así no esté allí, en cuerpo presente para intentar descifrarlos… En sombra de mi me he convertido y en tal estado me he hecho trizas para renacer en nuevos recuerdos donde no existas…
Y pensé que así no dolería matarte en mi, así, siendo sombra, pero cómo me he mentido con esta y otras cosas… la travesía fallida, la tarea imposible, el hálito de los recuerdos que viene como humo que asfixia y la maldita debilidad que sólo se hace presente cuando este ronda… El resto del tiempo solo fuerza, solo orgullo, solo indiferencia…
Me encuentro en la mitad de mi oda al espejismo y ya el cuerpo desfallece, el ánimo hace maletas, la casa vacía y atrofiada se hace un retrato en mi alma, y yo solo miro la copa y sigo escribiendo, ¡y estas lágrimas que no se van!
El momento más crítico se acerca, el final de mi pieza… Me enredo en pensamientos que había acordado desechar, me invade el ayer y la añoranza de una regresión, pierdo el norte, me pierdo, ¡¡¡¡me pierdo!!!!... Se agita la respiración y a la vez parece pararse el corazón, un hecho insólito pero que ha ocurrido… Entonces mi alma exhala, y como en una figura hecha con humo de tabaco, sales tú…
La oda ha terminado…
Por: GiseMacVa
1 comentario:
Vemos lo que queremos ver. Las volutas de humo son esos espectros sobre los que volcamos todos nuestros sueños y nos arrojamos al abismo de nuestros ojos. Vemos lo que queremos ver y en nuestra sombra apreciamos el amante furtivo. Y a veces cerramos los ojos ante la mano que se posa en nuestro pecho, buscando el rugir de la sangre.
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