Reign of the vampire lust...

Cannibalism-Vampirism. Intimidation or seduction? Always using the strongest weapon. Heart still beating, lips full of thirst, too unquenchable to be satisfied. Countless nights, countless thoughts, a constant desire to "bite" your soul. Come to me... Come to me... Let me do this harm, let me brought you to my land, where we're dead, but we're still alive, where this addiction possess our minds. Lets pursue our deepest "dark desires"...

viernes, 7 de mayo de 2010

Sangre a la vida: Cenizas…


Mi ángel resultó ser un demonio siniestro,
De mi misma especie,
Pero dueño de maldad e indolencia sin precedentes…
La raza se había contaminado,
La sangre había sido profanada,
La segunda vida más oscura que la de cualquiera de los demás…
La traición a los suyos era su sello,
El disfraz de colaborador fiel era su fachada,
Una hora exacta de cada noche marcaba su ataque…
En donde ningún otro cazaba dejaba tendidas a sus víctimas,
Solo traía mujeres a nuestra segunda vida,
Mujeres que caían rendidas ante su mirada penetrante a veces de ojos grises,
A veces amarillos como el tono de aquel sol que nunca más volvimos a ver…
No hubo sol, nunca más pudimos ver la aurora,
Y él aprovecho para convertirse en la propia encarnación de un solsticio de verano…
Quienes habían sido sus víctimas,
Y ahora eran otro cuerpo más,
Caminando errantes en medio de la noche,
Buscaban con abismal desespero el calor de su piel,
Igual o más fría que la de cualquiera de su especie,
Pero capaz de incontables engaños logrando destellos de calor con la impecable actuación…
No fue él quien perpetuó mi iniciación en esta tierra de los muertos aún vivos,
Para cualquiera de los míos era lógico extrañar a mi “creador”,
Pero para mí lo ilógico era lo más probable,
De modo que me empeñé en extrañar a la encarnación del solsticio,
Al ángel siniestro que había logrado confundirme bajo aquel disfraz…
Pero en una noche dentro de lo inesperado de mi oscuridad,
Sin pedirlo, sin buscarlo,
lo encontré…
Se había despojado del camuflaje,
Y su esencia se reveló al desnudo…
Sentí a mis ojos quemarse,
Pero como en mi vida anterior,
Amante y perseguidora de lacerarme hasta aprender mi lección,
Seguí viéndole allí,
En su transformación a vil demonio,
El demonio que en ese momento empezaba a salir de mi corazón,
De la misma manera en que se fue colando entre el alma y los pensamiento,
El ángel siniestro empezaba a morir en mi interior…
Era hora de emprender la huída,
De caminar sin rumbo hasta que la piel logrará una temperatura aún más fría,
Algo casi imposible de lograr,
Pero cierto cuando el interior ha empalidecido por completo gracias a un golpe mortal,
La cachetada metafísica me había dejado tendida y sin fuerzas,
Pero solo dejé caer una lágrima,
Qué diferente es esta, mi segunda vida en medio de la tierra de los muertos aún vivos…
Certero, contundente el golpe,
También certera, contundente la represalia,
De la laceración, pasé a cercenar,
Extraído el fragmento, ahora a continuar…
Durante mi descanso después de la intervención,
Tuve el sueño que me liberaría,
Vi a mi ángel siniestro siendo conducido por los fieles de nuestra especie,
A una mazmorra igual o más siniestra que su esencia,
Con una entrada de luz que le calcinaría al llegar la aurora…
Quedaba algo de sentimiento en mí,
Y en aquel sueño quise salvarlo,
Pero ya el sol se había dejado ver,
Dando un fatal augurio,
Se abrió la puerta,
Y el demonio que algún día consideré equivocadamente mi ángel,
Se había convertido en una figura echa de cenizas…
Yo, que todavía conservaba algo de lo que había sido antes inmerso en mi esencia oscura,
Lloré su partida dejándome llevar por mi inexorable sensibilidad,
Y el alter ego siniestro que obtuve de la segunda vida,
Se opacó por completo en ese momento…
Me acerqué como queriendo abrazarle en un interminable adiós,
Pero al rozarle, la figura aún con la forma de su cuerpo se desvaneció,
Y una bocanada de aire hizo que mi rostro se llenara de sus cenizas,
Alcancé a inhalar algo de ellas,
Y fue entonces cuando supe que mi ángel siniestro se había ido de mí para siempre…
Fue entonces cuando por fin, después de tanto tiempo,
Volví a sentir paz…
Mi “ángel” no me había matado,
Yo lo había matado en mi recuerdo…
El cuerpo se intoxica con sus cenizas… El cuerpo respira…

Por: Gise MacVak.

lunes, 3 de mayo de 2010

Sangre a la vida: El despertar.


Abre los ojos a un mundo desbastado de pensamientos ilusorios,
Llena la copa con vino añejo desde la amarga vid que le dio origen,
Cierra los ojos y entra en completa oscuridad nocturna,
Que no se cierren solo para seguir ahondando la herida,
O para evocar entre sueños un pasado que solo envuelve entre espina y espina.
Empieza la transformación…
Empieza mi otra vida…
Rompo el silencio y grito con rabia,
Desahogo pleno entre copas desbordantes de sangre,
Solo en aquella ceremonia de cuerpos errantes,
Me valí del líquido vital para recuperar mi vida,
Ahora busco entre sombras nocturnas otra manera de sobrevivir.
Muerta en vida… Pero ¿errante? ¿vacía?
La época de andar sin rumbo ha sido concluída,
Después de vagar un tiempo en medio de esta oscuridad,
La misma noche se convierte en luz que inunda es inspira…
Vuelvo a respirar,
La vida sin dependencia del contacto vacio es mucho más placentera,
He aprendido la diferencia entre goce y sentimiento,
Por ahora más tiempo al goce,
Quizá después más tiempo al sentimiento…
En frente se encuentra el cáliz de lo que no tuve en mi vida anterior,
Lo bebo como sin nunca antes hubiera probado el preciado líquido,
Tanto tiempo en la jaula y tan poco en libertad,
Tanto tiempo con la venda y tan poco en claridad.
Qué desenfreno desmedido desde el momento de la iniciación,
Es como la danza maldita que solo lleva en sus pasos deseo y pasión,
Esos son los nombres de mis dos alas que han vuelto a crecer con más esplendor,
Un dúo que mueve a un ser como yo, pero que también lo puede llevar a la perdición.
Ahora tengo el control, he vuelto a saber quién soy,
Nunca más presa de las afirmaciones sobre mi ser del demonio en mi interior,
Y del demonio exterior se encargó la naturaleza misma que todo lo cobra y en su justa medida.
Pero el ángel también se me escapó,
Y cómo cuestan las malas elecciones,
De nada valió enmendar,
De nada vale ahora extrañar…
Mi ángel me mató,
Dueño de tanta luz y aún así me acribilló,
Con la palabra dicha a destiempo por su boca irresistible,
Tuve ganas de callarle sellando sus labios con un beso,
En mi mente así fue y se repitió la fantasiosa imagen mil veces,
En la realidad la distancia empezó cuando mi espalda dio inicio al orgullo.
La brecha fue cada vez más grande,
Las noches cada vez más frías,
Mi ángel ya no está y de nada vale extrañarle.
Fue parte de la vida que ya no tengo,
Y ahora el ave nocturna ha impregnado toda mi esencia,
El día ya no me llama, ahora la noche es mi luz,
El cáliz se llena cada vez que quiero y se llena nuevamente hasta desbordarse
De él bebo y bebo hasta calmar aunque sea un poco este ser insaciable que desde ahora me acompaña y que se ha hecho parte de mí…
Más tiempo al goce,
Menos al sentimiento,
Por ahora será así,
Es lo que quedó de la fatal ceremonia de cuerpos errantes,
Es lo que se lleva mi cuerpo en esta, su segunda vida.
Sigo caminando, espectro blanco en su piel, negro en su alma, gris en su condición…
Más carmesí, casi a fuerzas, para preservar la existencia,
Pero la fuerza sale del interior y de la experiencia,
La alquimia inunda de nuevo el aire,
El cuerpo se intoxica… El cuerpo respira…

Por: Gise MacVak.