Reign of the vampire lust...

Cannibalism-Vampirism. Intimidation or seduction? Always using the strongest weapon. Heart still beating, lips full of thirst, too unquenchable to be satisfied. Countless nights, countless thoughts, a constant desire to "bite" your soul. Come to me... Come to me... Let me do this harm, let me brought you to my land, where we're dead, but we're still alive, where this addiction possess our minds. Lets pursue our deepest "dark desires"...

martes, 1 de junio de 2010

Sangre a la vida: Se escribe una realidad, sepultura…

Una nueva ceremonia le esperaba,
Un nuevo sacrificio al que no quería asistir,
El más siniestro y doloroso hasta el momento,
El que mataría su esencia humana por completo, para siempre…
Las lágrimas quedarían sepultadas,
El corazón más endurecido, y por completo,
Las melancolías serían cosa del pasado,
Y solo existiría aquella sed insaciable capaz de motivar el más sangriento de los crímenes…

Cuánta fuerza traería no volver a ser afectada por los sentimientos propios de la condición humana,
Cuántos sufrimientos y decepciones se evitarían,
Tan solo caminar por el mundo en busca de almas sedientas de alcanzar la misma esencia intocable le sería de invaluable ganancia…
Sin embargo no quería asistir a lo que marcaría la terminación de lo poco que quedaba de su vida anterior,
Se negaba a soltar los recuerdos que la habían llevado a ser lo que era hoy,
Un cuerpo más, vagando en la tierra de los muertos aún vivos…

Mientras todos esperaban la sepultura de su alma,
Vagó entre aquellas calles vacías de satisfacción,
Pero llenas de soledad,
Determinada a vivir con su esencia melancólica,
A aceptar lo que antes fue su humanidad,
Aunque ahora con la piel pintada de blanco y los labios teñidos de carmesí…

Los que ahora eran su especie,
Divagando entre sentimientos de admiración y rechazo,
Pospusieron la sepultura de su espíritu aún colmado de las debilidades humanas,
Pero no desistieron, esto solo era una tregua…
Su ser no daba tregua,
Su determinación no daba tregua,
Se negaba a ser otro más de ellos,
Sanguinarios dominados por sus impulsos,
Falsos hedonistas que parecían solo encontrar placer en la sangre,
En ese líquido vital que necesitaba para mantenerse en pie desde que fue transformada…

En calma por la tregua,
Perturbada por la sensación de la existencia incompleta,
Se aventuró hacia el lugar donde siempre estaba su ángel siniestro…
Le vio de lejos y en silencio,
En sus mismas prácticas,
Jactándose de su fatal entorno,
En su misma maldad…
Solo allí, entre las sombras,
Comprendió qué era lo que debía enterrar, a quién…
No se trataba de su alma, ni de su corazón,
Mucho menos de la esencia que quedaba en su cuerpo de la vida anterior,
Lo que debía morir y ser sepultado para siempre era el recuerdo del ángel siniestro,
Con todo y el mínimo dejo de alegría que le había traído alguna vez,
Con todo lo que provino de uno de sus arranques emocionales,
Esos que duraron lo mismo que el suspiro que lograron robarle…
Efímero, etéreo, pero por encima de todo siniestro,
Y eso era lo que debería quedar,
La palabra que ese día escribió en su epitafio,
Aquí yace el ángel siniestro,
Aquí yace y ha muerto de una vez y para siempre…
Dejó de ser un sueño, un anhelo,
Se escribía una realidad,
El “ángel” no le había matado,
Se había suicidado en su recuerdo…
El cuerpo se intoxica con sus cenizas… El cuerpo respira…

Por:Gise MacVak.

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