Reign of the vampire lust...

Cannibalism-Vampirism. Intimidation or seduction? Always using the strongest weapon. Heart still beating, lips full of thirst, too unquenchable to be satisfied. Countless nights, countless thoughts, a constant desire to "bite" your soul. Come to me... Come to me... Let me do this harm, let me brought you to my land, where we're dead, but we're still alive, where this addiction possess our minds. Lets pursue our deepest "dark desires"...

miércoles, 18 de febrero de 2009

TEMPESTAD II

La tempestad no es solo la lluvia constante cayendo sobre la acera, y sobre el tejado de la vieja casa donde se asentó mi pensamiento por días y noches enteras.
Me hallaba en una casa que aunque no era vieja en su estructura física, guardaba en su aire los recuerdos de un pasado que marcó el tejido óseo de mi mente con cicatrices que me negué a curar. era la reiteración constante y el “masoquismo” brutal el que se había hecho una lluvia constante… una interminable tempestad…
Y si, es muy cierto que los recuerdos hacen parte de nuestra vida. Pero también es cierto que aferrarse a ellos es el traspié que nosotros mismos ponemos a nuestro presente, y la jugada sucia que hacemos a nuestro futuro.
Fuiste tú tempestad, la que hizo de mi rostro el asidero de tus gotas de lluvia, Aún en noches donde el frío no fue tan inclemente, y donde las tristezas no predominaron sobre las alegrías…
Fuiste tú tempestad, la que envolvió mi vida en un círculo vicioso del cuál solo la soledad salió triunfante. Me dejé envolver en tu juego de riñas y sin sentidos que hicieron de tus “truenos” la constante ensordecedora de mi alma.
Razón entre sombras, palabras ligeras, acciones apresuradas, temores infundados, pérdida de las proporciones (convertir “el nada” en “el todo” y “el todo” en “la nada”), tranquilidad inusual y lágrimas en escala de “do mayor” (vienen y se van cada 7 notas musicales = horas); los síntomas o presagios, como lo quieran llamar, de esta tormenta son difíciles de sobrellevar, pero a la vez está a un paso detener la tormenta que se avecina.
Solo hay que esperar a que se asome la primera gota para abrir el paraguas y así la lluvia hará contacto con el sin golpear mi rostro de frente. Una vez cayó el primer indicio de tempestad (representado en una simple gota) sobre mi rostro, ya no me preocuparía por el resto e incluso saldría a buscar la lluvia incesante hasta que me cubriera por completo. Es allí donde yo misma soy artífice de mi tempestad.
Tenía como “combatir” la tormenta que se avecinaba y me deje inmergir entre sus corrientes de banalidad al darle importancia a minucias, de cobardía al no hablar de frente, y casi de soledad al estar a puertas de perder lo verdaderamente importante…
Estuve a punto de perderme a mi misma y a mi esencia al dudar de mi fuerza y de mi tesón. Estuve a punto de perder la cordura y la sensatez al dar prelación a lo inútil e improductivo sobre lo incondicional e inigualable. Estuve a punto de intercambiar errónea y deliberadamente el arma de mis argumentos y de mis convicciones por la daga de mis emociones y los impulsos propios de mi naturaleza.
Pero aunque deje algunas gotas de lluvia caer sobre mi rostro, tuve la precaución de salir a la intemperie con aquello que me resguardaría en caso de que la tormenta arreciara.
Y reconozco que, aunque finalmente la decisión de usar mi paraguas para resguardarme fue mía, hubo “razones” que me hicieron recordar que el paraguas representa mi propia fuerza y que salir sin ella al “campo de batalla”, a enfrentar la tormenta, sería como dejar una parte de mi ser guardada en aquella vieja cuyo aire asfixia de resentimiento.
Si, quizá traicione en un punto de la prueba mi propio ser… Dudé en vano, y me amedrenté sin motivo aparente. Pero parte de ser fuerte es tener la capacidad de aceptar los momentos de fragilidad, lo cual no implica quedarse en ello; ya que el verdadero valor se demuestra en poder transformar lágrimas de “agotamiento” en ideas de descanso. Tomar decisiones, enfrentar riesgos, y finalmente asumir la vida misma. Es lo que siempre he hecho y por difícil que sea esta vez, no será la excepción…
Solo me queda por decir que una de esas “razones” no es simple pensamiento o palabra... Y esa “razón” en particular, no necesita que haga mención de ella con todas sus letras, porque tiene un nombre “cognoscible” y a la vez tiene varios que se escriben de formas más “acertadas” que cualquier palabra de este mundo… te sabes una de las razones, y sabes bien como se escribe cada uno de tus “mil nombres”…

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