
Desde épocas antiguas en donde la lengua española era relativamente “primitiva”, el prefijo “pre” se ha referido a “antes de” (anterioridad). He aquí una selección de algunos de los inconvenientes de las palabras que en su composición contienen un “pre”:
- Prejuzgar: Juzgar antes de. Frente a este término las dificultades
pragmáticas son innumerables. Entre otras pérdida de la vista objetiva, formulación de acusaciones a la ligera, enunciación de juicios sin fundamentos de peso, etc…
- Preocuparse: ocuparse antes de. Quizá la más “peligrosa” ocupación mental que existe. Gastar pensamientos en cosas que a la larga no son productivas, y que no se tiene la certeza que son, o que serán así. En contadas ocasiones por preocuparse en asuntos efímeros y sin sentido, se desperdicia el tiempo que se debería ocupar en lo que está frente a nuestros ojos y que “llama a gritos” nuestra atención, porque es finalmente lo que representará ganancia en el presente y “riqueza” en el futuro.
- Premeditar: aunque en el sentido estricto de la palabra se refiere a pensar en un asunto antes de llevarlo acabo. El problema del premeditar a diferencia del meditar, es que en la mayoría de los casos se relaciona con hechos o acciones no “ortodoxas” a llevarse a cabo. Por ejemplo un homicidio premeditando se considera más grave que un homicidio culposo, simple o en defensa propia. Por cierto, cabe recordar que no solo se matan los cuerpos. Cercenar las ideas, confinar las almas y los espíritus a “cadena perpetua” es también matar, y está muerte puede resultar más tortuosa… “Respirar sin vivir… hacer sin sentir… hablar sin saber… afirmar sin conocer (y cognocer)”…
- Presunción: Asumir antes de. Si de por sí, asumir es uno de los peores errores en los que se puede caer, la presunción se presenta como el mismo error en su “máxima potencia”. Se asume de lo que no es seguro, de lo que se sigue de otro hecho pero de lo cual no hay constancia, de lo que un “impulso mental” declara, de ideas muchas veces sin sentido, etc., etc., etc… ¿De qué surge entonces la presunción? Multiplicar todo lo anterior por 10’000.00o más o menos. He ahí la respuesta.
- Preámbulo: Se dice del rodeo que se hace antes de entrar en materia. Si bien es cierto que a veces el preámbulo es necesario y/o crea una expectativa a propósito de, tanto preámbulo termina por aburrir y hasta desesperar. Así que ¡Pilas!
- Preaviso: Hay una delgada línea que separa este concepto de la amenaza. En términos legales es un concepto bastante disímil a la acción de amenazar como tal. Ahora bien, en la vida cotidiana se pueden llegar a emplear como sinónimos. La diferencia esta en que el preaviso seria en algunos casos una amenaza indirecta. Algo así como decir: “Ojo que esto no es una amenaza. Es una cordial advertencia”.
- Precaución: es el acto de evitar un daño un riesgo o un peligro. Para nadie es un secreto que el peligro/el riesgo, resulta en ocasiones emocionante. ¿O a caso el hecho de emprender un nuevo proyecto o iniciar acciones en pro del crecimiento económico que impliquen un riesgo de perdida (en términos económicos costo de oportunidad), no lleva consigo a la vez la probabilidad de que las cosas resulten aun mejor de lo que se pensó? A veces es necesario “lanzarse al abismo” para experimentar de una buena vez la adrenalina de la “incertidumbre planeada”. Es decir, si bien es cierto que el futuro es incierto, este resulta lo que anhelamos y más, si cada día del presente lo dedicamos a (sin prevenciones) construirlo poco a poco y con cada esfuerzo.
- Precipitarse: Hacer algo apresuradamente. Actuar a la loca como dicen por ahí. ¿Quién no la ha embarrado hasta más no poder por acelerarse? Creo que no hay necesidad de comentar más al respecto… ;)
- Pretexto: Causa simulada para hacer algo o dejar de hacerlo. Esta es de las más estresantes porque generalmente es la excusa mal inventada, la excusa no creíble. Por lo tanto entiéndase también como que le quieren ver la cara de… de inocente. Nada mejor que hablar las cosas como son. No quiero, si quiero. Si voy, no voy. No me gusta, si me gusta. Que su Si sea SI y su No sea NO!
Palabras más palabras menos, el problema no es el idioma español como tal. El problema es la frecuencia de uso de estos términos, no en tanto su mención, si no en las veces que se aplican en la vida diaria y esta práctica lleva a error tras error. Es casi imposible erradicarlos del intercambio verbal cotidiano, pero la filosofía de vida es un asunto en el cual solo cada quien toma la decisión.
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